Autor: Jordi Sierra i Fabra
Editorial: Edebé
Colección: Periscopio 41
Nº de páginas: 220
Encuadernación: tapa blanda con solapas
Fecha de publicación: 1998
Precio: 8'95 €
Libro único
Si te ha gustado este, también te gustarán: Sonidos del corazón, Quizás mañana la palabra amor (16/5/12), Huellas y manchas, Marina,
SINOPSIS
La vida de Montse ha cambiado por completo: un hecho imprevisible ha sacudido sus cimientos. Ha estado a las puertas de la muerte, pero ha vencido, aunque el precio es muy duro. Ahora en su vida hay un antes y un después.
Y mientras trata de recuperar la sonrisa, vivir el verano como una joven más, olvidar el abandono y el dolor, aparece Sergio, la esperanza. Tal vez el amor. ¿O no es lo que parece? ¿Realmente ha sido la casualidad lo que los ha hecho tropezar?
Biografía del autor: Jordi Sierra i Fabra

OPINIÓN
Este libro nos muestra la capacidad de las personas para comenzar de nuevo, desde cero. A Montse le ha ocurrido exactamente eso. Ha estado al borde de la muerte y ha sobrevivido, pero su vida ha cambiado desde entonces: su familia y sus amigos no la tratan igual que antes, muchos de ellos le han dado la espalda; su mejor amiga la apoya y la alienta para que viva la vida, disfrute del verano.
En su camino se cruza un muchacho nuevo que acaba de llegar al pueblo y que parece interesado en ella, pero ese chico misterioso tal vez oculte un secreto, un secreto que te mantiene en vela hasta casi el final de la historia.
Atrévete a sumergirte en esta historia sobre un amor de verano, nuevas sensaciones y sentimientos,… Comienza a vivir la vida.
SPOILERS
“Justo cuando tropezó, él apareció a su lado. Fue algo fortuito e inesperado, casi ridículo, porque primero dio un traspiés y luego dos pasos intentando mantener el equilibrio. Además, se asustó. Eso fue lo que hizo que perdiera la verticalidad y, para no caerse de bruces, apoyó una mano en el suelo y acabó cayéndose de espaldas. O sea, que quedó sentada en el suelo, mitad sorprendida, mitad avergonzada.”
“Pero mientras se alejaba de él, dejándolo allí quieto, en mitad de la acera, supo que seguía mirándola, y que en sus ojos permanecía aquella luz curiosa, expectante, tan distinta a todas las miradas, incluso tratándose de lo más natural: un admirador. Una luz llena de sensaciones.”
“La vida es muy extraña, pero sólo cuando se está a punto de perderla tomamos consciencia de lo que vale y de que lo es todo, porque no tenemos nada más.”
“Inició el ascenso de la pendiente que conducía a su calles pensando en Sergio y en las tres ocasiones que había estado con él, incluida la primera, tan curiosa y ridícula, cuando notó una presencia cerca de ella. Al levantar los ojos del suelo, lo vio.”
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