domingo, 7 de noviembre de 2010

Reseña de Sueña, Lisa McMann

Titulo: Sueña ("Wake")

Autora: Lisa McMann

Editorial: Everest

Nº de páginas: 232 páginas

Encuadernación: tapa blanda

Fecha de publicación: abril 2011

Precio: 14'96 €

Continuaciones: Teme, Huye

Próximamente: llevada al cine por Paramount Channel, Janie será encarnada por Miley Cyrus

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SINOPSIS

Ya empieza otra vez. Otro ataque… No hay forma de pararlos. Cualquiera que la viera lo atribuiría aun shock epiléptico, un desmayo tal vez. Janie procura no estar demasiado a la vista cuando le sobreviene, y de todos modos nadie sería capaz de imaginarse lo que le ocurre de verdad. En realidad, ¿quién sabe nada de Janie Hannagan? Sí, que tiene diecisiete años, que va al instituto, que su madre alcohólica pasa de ella y que por las tardes tiene que trabajar en una residencia de ancianos para poder pagarse el ingreso en la universidad. Pero nadie conoce su gran secreto, nadie sospecha que cada vez que alguien se queda dormido cerca de ella, de inmediato la arrastra hacia el interior de su sueño, obligándola a ser testigo de sus deseos, de sus preocupaciones, de sus inseguridades, sin que ella pueda hacer nada por impedirlo. Siempre ha sido así, desde que era una niña, así que qué más da, total, otro sueño aburrido y vulgar más…

¡Pero no! ¡Esta vez es una pesadilla! ¡No puede con las pesadillas, nunca se acostumbrará a ellas! Y todas acaban igual: quien las sufre se vuelve hacia ella y le pide ayuda. ¡Como si no fuera ella la que necesita ayuda, y urgente! Y claro, entre los ancianos de su curro y los compañeros en el instituto, siempre hay alguien que se queda como un tronco y la abduce sin remedio. Pero lo que está sucediendo supera sus peores temores. La ha asaltado la pesadilla más horrible de vida, en plena calle: una casa desconocida, una cocina maloliente, un joven monstruoso, con cuchillos en vez de dedos, acercándose; y de repente, una luz que estalla, cegadora.

OPINIÓN

Este libro pertenece a la trilogía de La Cazadora de Sueños.  Es una historia es diferente a cualquiera que hayamos leído antes. En principio puede parecer extraña, ya que el lector va conociendo la historia de Janie a través de varios flashbacks, desde que ésta tenía ocho años.

Janie Hannagan es una chica que intenta pasar desapercibida, pero se le ha concedido un extraño don, o maldición, dependiendo de cómo se mire: es abducida por los sueños de las personas que se hallan en la misma habitación que ella. Los sueños no siempre son buenos, ya que muchos son pesadillas que se centran en los miedos de la persona que duerme. No puede controlarlo y, tampoco, dejar de observar. Tan sólo es una mera observadora, nunca sueña.

Esta joven conoce a un chico misterioso, Cabel, el cual sufre un cambio drástico a lo largo de la historia.

Los personajes son poco convencionales y destacan por sus rarezas.

La historia destaca por su originalidad. Utiliza un lenguaje directo y ameno. Por lo que los acontecimientos transcurren rápidamente y pronto lo habrás acabado.

Atrévete a sumergirte es este mundo de sueños en el que todo es posible.

Imagina. Sueña que todo se puede cumplir.

SPOILERS

«Hago lo que puedo. Intento encontrar el modo de salir de ellos…De los sueños. No me gusta hacer de mirona…De verdad. No puedo evitarlo. Es casi imposible. De momento, al menos. Pero estoy haciendo pequeños progresos. Poco a poco. Si no quieres que vea, me temo que no deberías dormir en la misma habitación que yo.»

“Alguien sigue sus pasos, tan silenciosamente que Janie no se da cuenta hasta que la alcanza. Lleva un skate. Aparecen un segundo y un tercero. Dejan sus skates en el suelo y empiezan a avanzar con ellos, inclinándose ligeramente hacia delante.
-¡Dios! –dice ella rodeada-. ¡Claro que sí, dadle un susto de muerte a una chica!
Cabel Strumheller se encoge de hombros. Los otros chicos continúan su camino.
-Menuda caminata –dice Cabel.- Ehhh… -Se aclara la garganta-. ¿Estás bien?
-Genial –responde-. ¿Y tú? –No recuerda siquiera haberlo oído hablar antes.
-Sube. –Cabel deja el skate en el suelo y le quita a Janie los zapatos de las manos-. Te vas a hacer trizas los pies. Hay cristales y porquería por todos lados.
Janie mira la tabla, y luego a él. Cabel lleva un gorro de punto con un agujero.
-No sé cómo.
Él esboza media sonrisa por un instante. Se mete un largo y oscuro mechón de pelo bajo el gorro.
-Tú sólo procura sostenerte en pie. Inclínate y mantén el equilibrio. Yo te empujaré.
Ella parpadea. Se sube sobre la tabla.
Qué raro.
Esto no está pasando.
Ninguno de los dos dice nada.
Los chicos zigzaguean arriba y abajo durante el resto del camino, y salen disparados en la esquina de la casa de Janie.
Cabel la acerca hasta el porche para que pueda saltar. Deja los zapatos en el escalón, coge el skate, le hace un gesto y alcanza a sus amigos.
-Gracias, Cabel –dice Janie, pero él se ha adentrado ya en la oscuridad-. Ha sido muy dulce –añade sin dirigirse a nadie.
No van a saludarse el uno al otro, ni a recordar lo sucedido, durante mucho tiempo.”

“Lo guardo para mí.
Debo hacerlo.
Por lo que sé de ti.”

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